Una realidad disponible en la Región
Dadas nuestras condiciones climáticas, nada mas importante para una buena calidad de vida que contar con calefacción en nuestros hogares. La norma internacional habla de tener en el interior de las viviendas, una temperatura de confort, en torno a os 20º Celsius en Invierno y 18º Celsius en Verano.
Para lograr esto, en la ciudad nos hemos acostumbrado a contar con gas de red, lo que hace muy fácil y barato conectar nuestros artefactos, independiente de su consumo. Pero, ¿qué pasa con aquellas viviendas que se encuentran fuera de la red de gas natural? Hasta ahora debían contentarse con instalar un par de calefactores a leña o en el mejor de los casos a gas licuado, con el agravante de traslado y excesivo costo de este combustible.
Desde hace unos 4 de años, se comenzó a producir pellet de madera en la Región. El pellet es un tipo de biomasa, considerado una Energía Renovable No Convencional (ERNC) fabricado a partir de desecho de aserradero, especialmente para el uso en estufas y calderas cuya mayor ventaja es su automatización: Se pueden programar para encendido y apagado, el encendido es automático, cuentan con sensores que detectan cuando se llega a la temperatura deseada en la habitación y disminuyen la producción de calor, llegando a apagarse si es necesario, para luego volver a encenderse cuando la temperatura dentro de la casa lo hace necesario. Esto hace que las estufas, termoestufas y calderas a pellet sean tremendamente eficientes en el consumo.
La biomasa en general y el pellet en particular, es un combustible totalmente ecológico. No aumenta las emisiones de CO2 a la atmósfera ya que su propia descomposición libera la misma carga de CO2 que usándolo como combustible para sistemas de calefacción.
El formato de venta del pellet es en sacos de 15 18 20 y 25 kilos en general. Su transporte y almacenamiento es tremendamente más fácil, limpio y ordenado que la leña. Gracias a que tiene un porcentaje controlado de humedad, su combustión es perfecta. Genera un mínimo de residuos y no contamina el ambiente interior del hogar.
El evitar el manejo de la leña, el trabajo de cortar y acopiar, lo difícil de controlar en cuanto a la humedad hacen que el pellet sea un combustible mucho más deseable.
Y ni hablar a la hora de comparar el encendido automático y programable con las levantadas muy temprano en la mañana y con frio a encender los calefactores a leña.






